A propósito de que el próximo 27 de diciembre cinco jueces del Tribunal Constitucional (TC) deberán abandonar sus funciones habituales, es importante observar un dato interesante. En los últimos años hemos puesto en relieve la palabra paridad política, que implica sobre todo, garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en el acceso a puestos de representación política. Aún nuestras leyes electorales no estipulan la paridad política, sin embargo, a propósito de que cinco jueces deberán ser sustituidos de la alta corte, es importante tomar en cuenta las palabras del todavía presidente del TC, Milton Ray Guevara.
“El rol de la mujer meritoria en la sociedad debe ser «visibilizado, reconocido y premiado”, dijo el pasado mes de septiembre mientras reconocía el trabajo de mujeres valiosas en el poder judicial, y fue enfático al demandar la escogencia de más mujeres para ocupar los puestos en las altas cortes.


El todavía presidente del TC se ha pronunciado en reiteradas ocasiones en torno a que se hace necesario reducir la brecha de desigualdad, lo que es importante y valioso poner atención.

Dejando claro que “el género no es un requisito para la escogencia de los jueces. Ahora bien, vemos cómo una cantidad elevada de mujeres meritorias, capaces y virtuosas del mundo jurídico, se presentan a las convocatorias y la minoría resulta seleccionada frente a una gran mayoría de hombres escogidos. La falta de participación equilibrada en las altas cortes debe ser superada y debe cumplir lo impuesto en el art. 39, numeral 5».

En la actualidad tres mujeres forman parte del Tribunal Constitucional, son ellas Alba Luisa Beard Marcos, María del Carmen Santana y Eunisis Vásquez, de un total de 13 jueces, evidentemente estamos lejos de cumplir con la paridad en esta alta corte. Todas ellas, llenas de capacidades y de una trayectoria importante, han debido labrarse un camino difícil, pero no imposible, por lo que sería importante que en estos tiempos cuando el cambio se convierte en una palabra de acción, que de los cinco jueces que deberán encontrar sustitutos, el Consejo Nacional de la Magistratura, (CNM), pudieran bien sopesar, como parte de las atribuciones que le compete, el que dos de esos cinco miembros sean mujeres, de manera que en la representación existan, por lo menos, unas 5 mujeres juezas en el TC, lo que se aproximaría a la tan esperada paridad jurídica, que ha sido ganada a pulso de capacidad y trabajo.

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